Energía y Claridad Mental

¿Se puede conseguir un cerebro más ágil y con mayor energía? Descubre cómo.

Para empezar, ¿has sentido alguna vez falta de concentración, tomar decisiones de forma más lenta, olvidarte de las cosas, mala concentración, baja energía, lentitud en el aprendizaje y el tiempo de procesamiento? Estos síntomas son el resultado de la inflamación en el cerebro.

Además la mayoría de estos síntomas que producen «niebla mental», también son síntomas de un lóbulo frontal debilitado.

Cuando mantenemos la inflamación causada por estresores, nuestro cerebro disminuye el flujo sanguíneo y la actividad del lóbulo frontal al sistema límbico.

Con el aumento de la activación y el flujo sanguíneo al sistema límbico, nos movemos esencialmente por supervivencia.

Más reacción emocional.

Menos decision y control. 

En un entorno donde cada vez nos hace menos falta movernos, existe sobreabudancia de  alimentos y sobreestimulamos todos nuestros sentidos, acabamos perdiendo energía de forma poco inteligente si queremos hacer algo productivo. 

Nuestra genética no esta preparada para los hábitos del mundo moderno.

Cambia lo que comes

Para ello, puedes empezar practicando ayunos para experimentar sus diferentes beneficios a nivel cognitivo. 

Además, el principal mecanismo fisiológico que afecta a la claridad mental durante una jornada laboral es la regulación del azúcar en sangre. Mantener un nivel estable de azúcar en sangre, absteniéndose de comer en exceso, continuamente y con frecuencia, es la clave para no perder energía y ganar la claridad.

La activación de las señales de hambre no va necesariamente precedida de un nivel de azúcar en la sangre fisiológicamente bajo. En general, la sensación de hambre y el impulso de comer se desencadenan por una rápida disminución del azúcar en sangre.

Mantener un nivel de glucosa constante reduce el hambre y ayuda a lograr un estado estable de alerta a lo largo del día. 

Además de la glucosa, existen otras moléculas esenciales para el cerebro.

El cerebro es un órgano graso: las grasas están presentes en las membranas de las neuronas y en el revestimiento de los axones. Ayudan a mantener flexibilidad y velocidad entre conexiones.

Tien en cuenta que no hay alimentos mágicos. la estrategia más adecuada es seguir un patron de dieta que incluya en su mayoría: frutas, verduras, legumbres y semillas.

Una pirámide alimentaria que tenga en cuenta el cerebro prioriza:

  • Alimentos de alto valor nutritivo para mantener un buen funcionamiento hormonal y de neurotransmisores.
  • Grasas esenciales y fibra, moderando el consumo de carbohidratos simples para mantener niveles de energía y concentración estables.
  • Libre de harinas, azúcares y aceites vegetales refinados, para evitar inflamación.

Cambia cuanto te mueves

«Si pudiéramos dar a cada individuo la cantidad adecuada de alimento y ejercicio, ni muy poco ni mucho, habríamos encontrado el camino más seguro hacia la salud«. – Hipócrates

Siguiendo los ritmos de la naturaleza, nuestra genética espera que nos levantemos a la salida del sol y andemos unas 3 o 4 horas en búsqueda de alimento. De esta manera liberamos una serie de hormonas que favorecen un entorno metabólico perfecto para nuestra supervivencia.

El movimiento es una potente herramienta para proteger nuestro cerebro y mantenerlo en forma: aumentando el flujo de oxígeno y nutrientes al cerebro, fomentando el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el hipocampo y el cerebelo, como también la creación de nuevas neuronas y aumentando el volumen en ciertas regiones del cerebro.

Cambia lo que piensas

«Las mentes cansadas no planean bien. Duerme primero, planea después.» – Walter Reisch

Uno de los mayores estresores para tu cerebro es el uso excesivo de la tecnología. Porque las pantallas que emiten luz azul, interrumpen las señales del sueño en tu cerebro.

Y además, al igual que el movimiento comienza en el cerebro, nuestros pensamientos también son movimiento. Estar enganchado a la tecnología solo crea un bucle del que es difícil salir.

Haz un pequeño ejercicio que despejara eficazmente tu mente. Durante los próximos 10 minutos, escribe cualquier pensamiento que tengas, sin importar cuán aleatorio o ridículo sea.

Toma conciencia de ellos mientras flotan en tu conciencia, y escríbelos. Luego deja que tu mente siga vagando y escribe el siguiente pensamiento, y el siguiente. Después escribe cuales son tus sensaciones pero sin juzgarlas. Y por último, mira con perspectiva lo que has escrito y decide cual es la siguiente acción que tomarás.

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