Herramientas para una nutrición inteligente

Para empezar, la nutrición es importante para el cerebro. Debemos comer, y comer lo suficiente. Todos los órganos de nuestro cuerpo dependen de que ingiramos cantidades suficientes de vitaminas, minerales, proteínas, etc., para mantener un aporte de nutrientes adecuado.

Y, como el cerebro recibe un aporte energético muy alto del organismo, esto es importante para la salud del cerebro.

Sin embargo, si el azúcar es tan importante para el cerebro ¿por qué no la tomamos directamente?

El objetivo de este apartado del Blog es darte las herramientas para que puedas mejorar tu nutrición de forma inteligente.


Azúcar

endulzantes

El azúcar y los alimentos azucarados elevan rápidamente el nivel de azúcar en sangre, lo que proporciona un rápido estímulo para el cerebro. Pero es un efecto de corta duración e ineficiente porque las neuronas no tienen la capacidad de almacenar energía.

Lo mismo pasa con carbohidratos simples, que se liberan al torrente sanguíneo muy rápidamente. Sin embargo, los carbohidratos complejos que aparecen en alimentos naturales, se descomponen más lentamente.

Nuestro cerebro necesita glucosa para funcionar, y existen diferentes formas de obtenerla, pero algunos alimentos proporcionan una fuente más fiable que otras. En función de la alimentación que llevemos podemos mejorar nuestro rendimiento de la memoria y otras funciones cerebrales.


Grasas

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Además de la glucosa, existen otras moléculas esenciales para el cerebro.

El cerebro es un órgano graso: las grasas están presentes en las membranas de las neuronas y en el revestimiento de los axones. Ayudan a mantener flexibilidad y velocidad entre conexiones.

Los dos grupos más importantes de ácidos grasos son el omega-3 y el omega-6.

Nuestro cerebro depende de lo que comemos para obtener ácidos grasos que necesita. Una nutrición inteligente debe mantener una proporción equilibrada de ácidos grasos omega-3 y omega-6. (hoy en día vemos un superhábit de omega-6).

Los ácidos omega-3 se encuentran en el pescado (como el salmón y el atún), el kiwi y en algunos frutos secos (nueces y semillas de lino).

Por otro lado, el omega-6 se encuentra en otras semillas y frutos secos, aceítes extraidos de ellos, como el aeite de girasol, maíz y sésamo.


Comer lo adecuado

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No existen los superalimentos. Para una salud inteligente, la estrategia más adecuada es seguir un patron de dieta que incluya en su mayoría: frutas, verduras, legumbres y semillas.

Las grasas deben ser saludables, como el aceite de oliva, y el pescado es mejor fuente de proteína que la carne.

Otro factor que se ha puesto muy de moda por los medios de comunicación son el consumo de antioxidantes.

En general el cerebro es susceptible de un desgaste molecular (daño oxidativo) causado por moléculas cargadas electricamente (radicales libres). Y los antioxidantes pueden evitar esto neutralizando los radicales libres.

Estos antioxidantes se encuentran en alimentos como: las espinacas, el brócoli, las patatas, aceites vegetales, frutos secos y verduras de hoja verde.

Si queremos un cerebro ágil, debemos comer lo adecuado.

No solo un cerebro ágil, también un cerebro resiliente al estrés


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