Mitos sobre Neuroplasticidad y Cómo Conseguir un Aprendizaje Óptimo.

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

Santiago Ramón y Cajal

¿Nuestro cerebro es impresionante, verdad? Estamos diseñados para ser personas inteligentes durante toda la vida. Cajal, Darwin, y otros tantos científicos ya intuían hace décadas que el cerebro no es inmutable.

Sin embargo, la mayoría de la gente asume erróneamente que la edad trae de forma inevitable el deterioro cognitivo. Descubrir la neuroplasticidad nos permitió cambiar el rumbo de la neurociencia moderna.

Todas las funciones del cerebro dependen de las interacciones entre neuronas. Estas se agrupan en redes que se desarrollan dinámicamente: las neuronas que se activan al mismo tiempo, se refuerzan para aumentar su intensidad. Y al contrario, si dejamos de usar los circuitos neuronales, estos acaban por desaparecer.

Se trata del mecanismo de la evolución que nos ha permitido que, por ejemplo, puedas estar leyendo este artículo. Sin embargo, la palabra neuroplasticidad se ha convertido en un mantra para gurús, conferenciantes y personas de negocios.

Si trabajas en educación, o bien quieres optimizar tu aprendizaje, en este artículo veremos cómo funciona el aprendizaje y la neuroplasticidad, la cantidad ingente de mitos alrededor de ella y cómo se crea un contexto educativo que dirija la neuroplasticidad de forma efectiva.


Eres el arquitecto de tu cerebro

Para nuestro cerebro, literalmente, somos lo que hacemos. Nuestra conducta va activando y cambiando la funciones de nuestras neuronas constantemente a partir de procesos psicológicos y biológicos.

Dicho de otra manera, nuestro cerebro se adapta al ambiente para reforzar aquellas funciones que trabajamos. (estudio)

El cerebro puede cambiar a cualquier edad, para bien o para mal porque no toda neuroplasticidad es adaptativa. Cada experiencia altera su organización en algún nivel.

Y este nuevo enfoque abarca tanto la capacidad de crear nuevas neuronas (neurogénesis), como la capacidad de crear nuevas conexiones entre las mismas (sinaptogénesis). Por ejemplo:

  • Un estudio demostró que los taxistas de Londres poseen un hipocampo mayor que los conductores de autobús. Cuantos más años trabajaron, mayor volumen. Los taxistas ejercitaban su memoria espacial multiples veces cada día, mientras que los conductores de autobús seguían la misma ruta. (estudio)
  • Las personas ciegas utilizan sus neuronas occipitales para procesar estímulos auditivos y táctiles. No porque estén más atentos, sino porque cambios neuroplásticos en grupos de neuronas no utilizadas han generado una mayor red de procesamiento neural. (estudio)
  • Los entornos enriquecidos (novedades, atención enfocada y desafíos) son fundamentales para promover la neuroplasticidad, provocan un crecimiento y adaptación mayor en áreas del cerebro años después de infancia y la juventud. (estudio, estudio)
  • El ayuno intermitente puede promover respuestas de adaptación en las sinápsis (estudio)
  • El insomnio crónico se asocia con la atrofia (muerte y daño neuronal) en el hipocampo, mientras que un sueño adecuado puede mejorar la neurogénesis (estudio)

En última instancia, eres el arquitecto de tu cerebro. Cuando cambias tus creencias, aprendes algo nuevo o te vuelves consciente de tus reacciones habituales a las emociones, alteras la la estructura de tu cerebro.

Sin embargo, aprender es mucho más que recibir nueva información y conocimientos. También se trata de tomar una mentalidad de crecimiento y vivir una vida más óptima donde se pueda aprender de la experiencia.


¿Por qué deberíamos preocuparnos por la plasticidad del cerebro?

El cerebro de un recién nacido necesita décadas para desarrollar conexiones a pequeña y gran escala. Mejoramos nuestras funciones cognitivas de forma predecible hasta la veintena, cuando conseguimos un cerebro completo con unos lóbulos frontales desarrollados.

A partir de la treintena, perdemos capacidad en memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, etc. Un declive que se hace perceptible a partir de los 40 años. (estudio)

Las teorías sobre la neuroplasticidad alivian a quienes sufren de dolor crónico después de un evento traumático (estudio), quienes sufren una enfermedad neurológica como el Parkinson (estudio), quienes perpetúan comportamientos depresivos o adictivos. (estudio)

Además del alivio del dolor, existe una fuerte conexión entre la capacidad de reorganización del cerebro y la mentalidad de crecimiento. Las personas con una mentalidad de crecimiento creen que sus habilidades, talentos y capacidades innatas pueden desarrollarse y/o mejorarse con determinación. (metaanálisis)

Por otro lado, los recuerdos basados en el miedo a menudo conducen a comportamientos de evasión que pueden impedir que vivas tu vida (artículo) y la neuroplasticidad abre la posibilidad de reinventarnos. Pero también abre una ventana de oportunidad a todos aquellos que lo usan para controlar a los demás (neuromarketing, neuroventas, neurocoaching, neuroliderazgo, neuroseguridad). (artículo)

El prefijo neuro se ha vuelto tan popular como peligroso. Basta con ponerle “neuro” a algo e inmediatamente cobra relevancia, se torna “científico” y adquiere cierto estatus, con una categoría que lo hace difícil de cuestionar o rápidamente creíble.

Cómo evitar el hype

El estudio de la neuroplasticidad también ha inspirado una plétora de libros de ciencia popular transformándola en la panacea para resolver todo tipo problemas.

Exagerando la plasticidad, y afirmando enseñar a sus lectores métodos para reconfigurar el cerebro para cambiar actitudes, mejorar la salud y la forma física, alcanzar metas personales, superar la negatividad…

Libros de este tipo han llevado al desarrollo creciente de una industria de entrenamiento cerebral, que básicamente tiene como objetivo obtener beneficios de los temores y esperanzas de las personas.

Ejemplos de aplicaciones populares de «entrenamiento cerebral» son Luminosity, Peak, Elevate, que afirman mejorar las habilidades cognitivas a través de un entrenamiento reiterado, permitiendo así a sus usuarios un mejor rendimiento. (estudio)

En 2014, el Stanford Center on Longevity publicó una carta abierta firmada por 69 neurocientíficos y psicólogos cognitivos diciendo que, salvo beneficios aislados, no hay evidencia científica convincente sobre las apps de entrenamiento mental. (carta)

En este punto surgen naturalmente una serie de preguntas. ¿Qué tipo de pruebas se requieren para hacer afirmaciones científicamente válidas sobre la naturaleza plástica del cerebro?

Requerimos estudios científicos serios (como el de los taxistas), que hagan afirmaciones comprobables y precisas sobre la naturaleza y el alcance de la plasticidad neuronal.

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Aquel estudio mostró una diferencia en los volúmenes del hipocampo entre taxistas y un grupo de control, pero otro estudio de 2006 controló más variables por escáner cerebral para confirmar su hipótesis.

Se necesita aislar una variable independiente, no podemos asignar aleatoriamente los participantes a condiciones que nos interesan (porque ocurren naturalmente).

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Este estudio demuestra una interacción bidireccional entre la cognición (memoria) y la fisiología (hipocampo).

Al estudiar la neuroplasticidad, debemos destacar claramente los mecanismos a través de los cuales se produce. Por ejemplo, los mecanismos homosinápticos, que implican cambios en la fuerza de una sinapsis provocados por su propia actividad. Los mecanismos heterosinápticos, que implican cambios en la fuerza de una sinapsis provocados por la actividad en otra red. Los mecanismos bioquímicos (moleculares) que subyacen a la síntesis de proteínas. Así como el nivel al que se aplica (individuo, especie).

De esta manera, sabremos si la expresión de mecanismos de neuroplasticidad en cierto nivel se pueden extrapolar a aprendizajes reales.


Hábitos, aprendizaje y neuroplasticidad

Las sinápsis son pequeños espacios entre las neuronas. Permiten que la información para de una neurona a la siguiente. Los bebés tienen alrededor de 2500 sinápsis por neurona. A los 3 años asciende hasta las 15000 sinápsis. A las 3 semanas del embarazo, el cerebro produce 250.000 neuronas por minuto (estudio). Y más tarde, el cerebro adulto pierde el 50% de las neuronas que no utiliza.

Mediante un proceso denominado neuroplasticidad sináptica (cuando neuronas existentes generan nuevas ramificaciones) y no sináptica (el aumento o disminución de la expresión de neurotransmisores.) se han observado amplios cambios físicos estructurales y funcionales en tan solo días.

Estos cambios en la conectividad (potenciación dendrítica) o en la configuración forman parte de la neuroplasticidad. Sabemos que el cerebro esta interconectado por caminos neuronales, donde cada uno de estos caminos está asociada a acciones y conductas concretas.

Cada vez que pensamos, sentimos o hacemos algo, estamos reforzando estos caminos, y eliminando otros (estudio). Un hábito no dejan de ser módulos de neuronas muy reforzados que se activan ante un estímulo.

Placer y recompensa

El camino de recompensa del cerebro nos anima a buscar actividades esenciales para la supervivencia. Las vías de recompensa se activa ante un posible estímulo, el cerebro se inunda de dopamina. Nos sentimos bien y buscamos repetir la actividad.

«Hey! esta cookie esta muy buena, voy a guardar este recuerdo en el hipocampo para recordártelo a partir de ahora».

La liberación de dopamina tiene lugar en el mesencéfalo que siempre influencia la corteza cerebral. Esta corteza juega un papel clave en la memoria, la atención, el pensamiento y la conciencia. Por ello, una decisión es una suma de fuerzas entre múltiples redes neuronales.

La dopamina se segrega en el núcleo accumbens. El cortex prefrontal lleva a la persona a buscar la sustancia. El hipocampo recuerda aquella satisfacción. Y la amígdala guarda el contexto asociado a esa gratificación (personas, lugar, sonidos…)

¿Qué hace que una conducta sea adictiva o cumpulsiva? Aquellas que segregan entre 2 y 10 veces más dopamina, de forma más rápida y más frecuentemente que los propios sistemas dopaminérgicos de forma natural. (artículo)

Podemos crear nuevos caminos neuronales y la repetición se encargará de reforzarlos. De esta manera, controlar nuestra atención es nuestra única manera de dirigir nuestros mecanismos de neuroplasticidad.


Cómo dirigir la neuroplasticidad

Las últimas investigaciones muestran que ciertas regiones de su cerebro generarán continuamente nuevas neuronas a partir de las células madre (revisión):

  • Los ventrículos laterales, responsables de producir un líquido cefalorraquídeo protector en el cerebro.
  • Y parte del hipocampo que es principalmente conocido por su funcionalidad de procesamiento de la memoria a largo plazo.
Esa pequeña cosa llamada hipocampo (izquierda) que se parece a un caballito de mar (derecha – y de ahí el nombre que significa caballito de mar).

Todavía no se sabe con certeza cuál es el papel de la neurogénesis adulta, pero hay algunas pruebas de que las nuevas neuronas del hipocampo podrían ser importantes para nuestra capacidad de aprender. (estudio)

Para crear conexiones más fuertes debemos aprender cosas nuevas y reforzarlas por repetición. Para recablear las conexiones existentes debes salir de tu zona de confort. Si quieres dirigir tu neuroplasticidad para optimizar el aprendizaje existen algunas claves.

Mindfulness y meditación

El impacto positivo del mindfulness en el cerebro apunta a la neuroplasticidad como la causa (estudio). En el mindfulness, al dirigir intencionadamente la atención hacia el interior, la respiración, los sentimientos, te haces consciente de la red por defecto de tu cerebro y ejerces control sobre ella. Al guiar tu RND, interrumpes los patrones de pensamiento habituales y orientas tu cerebro al momento presente. (estudio)

Además, la meditación disminuye el estrés, la ansiedad y la depresión (metaanálisis), lo que ha demostrado que limita la neurogénesis (estudio). En unas pocas semanas ya puedes obtener resultados. (estudio)

Visualizar

Visualizar activa áreas del cerebro de forma idéntica al hecho en sí. Desde una perspectiva neurocientífica, imaginar un acto y hacerlo no es tan diferente (estudio).

La visualización te permite poner tu imaginación a trabajar para que cambies tu cerebro. (estudio)

Buscar tu estado de flow

Para que se produzca un aprendizaje óptimo, el cerebro necesita condiciones en las que sea capaz de cambiar en respuesta a los estímulos (neuroplasticidad) y pueda producir nuevas neuronas (neurogénesis).

Si te sientes alerta, ocupado o atento, tu cerebro se prepara para el aprendizaje (estudio). Por otro lado, cuando estás desconectado, distraído o haciendo algo que encuentras aburrido, tu neuroplasticidad se ve afectada. (estudio)

El aprendizaje más efectivo implica reclutar múltiples regiones del cerebro para la tarea de aprendizaje. Estas regiones están asociadas con funciones tales como la memoria, los sentidos y niveles más altos de funcionamiento cognitivo. (estudio)

Moderar el estrés

El estrés y el rendimiento están relacionados en una «curva en U invertida». La estimulación para aprender requiere una cantidad moderada de estrés (medido en el nivel de cortisol). Un bajo grado de estrés está asociado con un bajo rendimiento, al igual que un alto estrés genera menor actividad cerebral en las áreas corticales donde se produce el aprendizaje de alto nivel. (estudio)

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Sueño, nutrición y ejercicio aeróbico

Tener hábitos saludables es de sentido común, pero promueven un rendimiento óptimo para el aprendizaje de dos maneras. Primero, promueven la neuroplasticidad y la neurogénesis (estudio). Segundo, mantienen el cortisol y la dopamina en niveles adecuados. Esas sesiones de empollar durante toda la noche y omitir el ejercicio físico pueden reducir la capacidad del cerebro de llegar a un alto rendimiento académico.

Crear un aprendizaje activo

Las funciones cognitivas como la comprensión y la retentiva, están asociadas al hipocampo. Las funciones cognitivas como crear, evaluar y analizar, implican las áreas corticales responsables de la toma de decisiones, la asociación y la motivación.

Los procesos de pensamiento más complejos son más beneficiosos para el aprendizaje porque implican un mayor número de conexiones neuronales y un mayor cruce entre redes (lo que se llaman engramas). El aprendizaje activo aprovecha esta comunicación cruzada, estimulando una variedad de áreas del cerebro y promoviendo la memoria. (estudio)


Conclusiones

Nuestros pensamientos, sentimientos y acciones dependen de un conjunto de funciones cognitivas, emocionales y ejecutivas. Redes de neuronas cableadas unas con otras dependiendo de la frecuencia con la que se activan.

Debemos aprender a generar contextos que dirijan la neuroplasticidad de forma productiva trabajando la atención.

Desde los monjes budistas hasta los taxistas de Londres, ya sea tratando de superar una adicción o aprender un nuevo idioma, todos podemos aprovechar la neuroplasticidad si sabemos cómo dirigir nuestra atención. La primera pregunta que hay que hacer es, «¿Quién quiero ser mañana?»

Notas de la comunidad

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2 Comments

Ricardo · 6 junio, 2020 at 3:26 pm

Me ha encantado este artículo. Contenido de gran valor.. Un abrazo!

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