Creatividad

La creatividad define cómo haces tu trabajo. Potencia la competencia que hace avanzar el mundo.

Al acumular habilidades e interiorizar las reglas de tu campo, tu mente querrá ser más activa para usar esos conocimientos en formas más acordes con tus inclinaciones. 

Lo que impedirá florecer tus dinámicas creativas no es la falta de talento, sino tu actitud. Al sentirte ansioso e inseguro, tenderás a volverte conservador con tus conocimientos, prefiriendo encajar en un grupo y adherirte a los procedimientos que has aprendido. 

Fuérzate a seguir la dirección opuesta. Sé cada vez más atrevido. En vez de contentarte con lo que ya sabes, extiende tus conocimientos a campos afines, incitando así a tu mente a hacer nuevas asociaciones. Experimenta y examina problemas desde todos los ángulos posibles.

Define tus horarios

Pensar de forma más flexible implica un riesgo: podemos fracasar y ser ridiculizados. Preferimos vivir con ideas y hábitos de pensamiento conocidos, aunque pagamos un alto precio por esto: nuestra mente languidece por falta de retos y novedad, y llegamos a un limite en nuestro campo perdiendo el control de nuestro destino porque nos volvemos reemplazables.

Nos hemos convertido en routers humanos recibiendo y moviendo información sin crear nada valioso, ni para nosotros ni para los demás. Ahora la distracción parece algo normal. Olvida la multitarea y aprende a practicar la concentración.

El trabajo de los mejores creativos no depende de la motivación o la inspiración creativa, sino que sigue un patrón y una rutina consistente. Es el dominio de los hábitos diarios lo que conduce al éxito, no una chispa de inspiración creativa.

Adopta el proceso creativo

Hoy en día, la competencia constante para hacer avanzar el mundo ha hecho que la creatividad sea el atributo más buscado en cualquier profesión. Aunque siempre ha estado presente a través de grandes logros que han cambiado el curso de la historia.

Dentro de cualquier proceso creativo, llevamos a cabo tres roles distintos: el de consumir información, el de juzgarla y el de crearla. Y cada uno de ellos es importante.

Rechazar el papel del consumidor porque estás centrado solo en crear es tan ineficiente como rechazar el papel del creador por creer que no eres una persona creativa.

Necesitamos ser consumidores para poder asimilar nuestro mundo: observar, leer, escuchar, etc. Necesitamos juzgar la información para poder elegir lo que nos gusta o no, desarrollar nuestro estilo. Y necesitamos ser creadores para usar nuestras habilidades y experiencias, compartir lo que hay dentro de nosotros.

Las ideas no caen del cielo, sino que provienen del conocimiento que ya posees. Así que mientras que la inteligencia no influye directamente en la creatividad, si posees más conocimiento para hacer conexiones, puedes llegar a tener ideas más creativas.

No hay un solo área de «creatividad» en el cerebro; la creatividad surge de la interacción de la actividad cerebral que involucra múltiples sistemas más básicos.

A nivel neuronal seguimos un proceso de maduración. Y puede ser negativo si bloqueamos tal proceso, o positivo si lo potenciamos. La capacidad creativa no es sólo un pensamiento divergente. También se trata de ser capaz de formar nuevas asociaciones y de unir rápidamente las ideas divergentes para llegar a percepciones únicas.

Aprende estrategias creativas

Concibe la mente como un músculo que naturalmente se tensa con el tiempo a menos que se le ejercite a conciecia. Primero, por lo general preferimos conservar nuestras ideas porque nos ahorra esfuerzo. Segundo, cuando mas centramos nuestra atención en una sola cosa nos volvemos más rigidos.

El único antídoto para este defecto es aplicar estrategias creativas para relajar la mente y aceptar otras formas de pensamiento:

  • Cultivar tu capacidad negativa para evitar caer en sesgos de confirmación. Así tener perspectiva y frenar tu necesidad de certidumbre.
  • Da cabida a la casualidad: liberar el control consciente y permitir que el azar entre en tu proceso creativo.
  • Muévete para mejorar tu estado de ánimo. Si estás atascado en una rutina creativa intenta incluir ejercicio mientras tu cerebro está trabajando en segundo plano.
  • Siempre buscamos darle sentido a la realidad. Piensa en lo absurdo o surrealista para potenciar tu reconocimiento de patrones y el pensamiento creativo.
  • Imagina tu tarea como algo distante. Así fomentaras el pensamiento de alto nivel.

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