«Todos los que admiro leen más libros que yo» — Kevin Kelly

¿Crees que el secreto para ser memorable y admirado está en devorar más páginas que el vecino?

Yo creo que no. No se trata solo de leer por leer. Se trata de quécómo y por qué lees.

Vamos a desmitificar esto de una vez por todas. La lectura no es un maratón de Netflix ni un scroll infinito en Instagram. Es algo más, mucho más.

Conozco algunas personas que son como esponjas con los libros; se quedan con todo.

Otros, bueno, parece que las palabras hacen turismo por su cabeza y se van sin dejar rastro.

Y entonces te preguntas, ¿qué hacen esos que parecen enciclopedias andantes?

Déjame decirte algo importante: la magia de recordar no está en pasar páginas como quien pasa de canal. Está en sumergirse de lleno en lo que lees, elegirlo con el corazón y conectar de verdad.

Olvida la idea de que leer es otra tarea en tu lista de pendientes.

Imagina que estás eligiendo con quién pasar la tarde: quieres alguien que te hable de lo que te apasiona, que te entienda.

Así debe ser tu próximo libro.

Y aquí viene el truco: para que algo se quede en tu cabeza, tiene que resonar contigo, tiene que tener sentido en tu vida.

No es solo leer, es vivir lo que lees.

Los libros son como conversaciones con las mentes más brillantes.

Y tú, ¿con quién quieres hablar hoy?

Además, el arte de recordar requiere de un contexto enriquecido.

La neurociencia nos ha enseñado que la corteza prefrontal y el hipocampo, son cruciales en la formación de memorias dependientes del contexto.

Es este tipo de memoria el que nos permite recordar mejor al encontrarnos en situaciones similares a las descritas en los libros que hemos leído.

Haz de la lectura tu experimento personal. Toma notas como si estuvieras descubriendo un nuevo continente, crea tu mapa del tesoro con lo que aprendes, y compártelo, hazlo tuyo.

Cada página que devoras te conecta un poco más con el conocimiento universal.

Piensa que no solo estás leyendo: estás invitando a tu mente a una fiesta donde cada idea es un invitado sorpresa, y tú, el anfitrión, decides con cuál te quedas.

Leer es dialogar con el cosmos, es lanzar un anzuelo al mar de las ideas y ver qué pesca.

Es un acto de valentía, de curiosidad, y sobre todo, de conexión.

Stanislas Dehaene dice que somos una especie con solo un par de trucos bajo la manga que nos diferencian del resto.

La teoría de la mente, que no es otra cosa que el arte de meternos en la cabeza de los demás, y un espacio de trabajo global consciente, básicamente un lienzo interno donde podemos mezclar y remezclar ideas hasta el infinito.

Estos dos superpoderes genéticos son los que nos convierten en una fábrica de cultura andante.

Y la lectura ha estado cocinándose a fuego lento en nuestra biología desde tiempos inmemoriales, esperando el momento de saltar al escenario de la evolución humana.

Y aunque nos maravillamos ante la variedad de escrituras que hemos inventado, si escarbamos un poco, encontramos que todos bailamos al son que tocan unos cuantos circuitos neuronales universales.

Su libro es muy muy técnico.

Quien avisa no es traidor.

 Te lo explico en detalle la neurociencia de la lectura en los artículos.

Categories: Newsletter

0 Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *