«Solo los autodidactas son libres».

– N.N.Taleb

Vivimos en un mundo que cambia cada vez a mayor velocidad. Tu capacidad de adaptarte y de construir nuevas habilidades y conocimientos, es vital en los tiempos que corren. Perteneces a una especie única capaz de aprender y enseñar. El cerebro, ese fascinante mundo al que Pablo dedica este proyecto, te permite relacionarte con el entorno que te rodea, adaptarte a los cambios y mejorar tus respuestas en base a experiencias pasadas. En otras palabras, tu cerebro está aprendiendo constantemente.

Stanislas Dehaen, en su libro How We Learn: The New Science of Education and the Brain cree que nuestra ventaja competitiva como especie reside en la capacidad de autoenseñarnos: “Más que integrantes de la especie Homo sapiens, formamos parte del Homo docens, la especie que se enseña a sí misma”. Como parte del Homo docens, naces con la capacidad de aprender. Procesas, codificas, guardas y recuperas información sin darte ni cuenta. Naces con la capacidad de aprender pero nadie te enseña a sacarle todo el potencial. La idea de este artículo es acercarte al fascinante mundo de aprender a aprender. ¿Cómo autoenseñarte para aprender mejor?

Dos párrafos y todavía no me he presentado. ¿El motivo? Las ideas de este artículo me parecen mucho más interesantes que la persona detrás de ellas. Aún así, déjame presentarme brevemente. Soy Sergio San Juan, una persona con demasiados intereses para una sola frase que ha encontrado en la escritura una forma de entenderse y entender el mundo que le rodea. Escribo cada semana en Aprendizaje Infinito y conozco a gente interesante de la que seguir aprendiendo en El Rincón de Aquiles. Introducción y presentación hechas, vamos a empezar por la base: ¿qué es aprender?

Aprender no sólo es estudiar

Al hablar de aprendizaje te vendrá a la cabeza la educación tradicional. Retener en la memoria los conceptos el tiempo suficiente para pasar los exámenes. Aprender es mucho más que eso. Aprender es hacer y pensar. Aprender es adquirir los conocimientos y habilidades para acercarte a la persona que quieres ser. Aprender es enfrentarte a retos, coleccionando por el camino las lecciones necesarias para superarlos.

Aprender no implica pasárselo siempre bien. Una serie de pedagogías modernas ponen el disfrute del estudiante en el centro. La prioridad pasa a ser agradar y se dejan de lado factores como el esfuerzo, la disciplina o la exigencia. No todo vale. Aprender ni es un camino de rosas, ni de espinas. Un punto medio. El reto debe ser lo suficientemente complicado para acercarte a tu límite. Ni demasiado fácil (caerías en el aburrimiento), ni demasiado exigente (fallar siempre acaba en frustración).

Aprender se parece más a conectar ideas que a almacenar datos. Tu memoria no funciona como un disco duro. La metáfora del jardín, aunque imperfecta (¡todos los modelos son erróneos!), te permite entender mejor cómo aprendes (pero algunos son útiles). Imagina un árbol de tu jardín. Si te vas a las profundidades de la tierra, encontrarás las raíces. Las raíces son los conceptos fundamentales. Sin ellos no hay tronco.

El primer paso para construir cualquier conocimiento o habilidad es construir una base sólida sobre el tema, unas raíces profundas. Si intentas llenar tu jardín de hojas, pero no hay ni ramas, ni tronco, ni raíz que las sostengan; lo más probable es que las hojas se pierdan al poco tiempo. El conocimiento no es profundo y se te olvidará con facilidad. No has conseguido memorizarlo.

La memoria, la capacidad de aprender

Existe la creencia popular de que en un mundo con Internet, la memoria deja de tener utilidad. ¿Para que invertir tiempo en memorizar algo si lo tienes a golpe de click? Si aprendes conectando ideas, no basta con saber donde encontrarlas. Necesitas ser capaz usar las ideas con fluidez. Este proceso de recuperar la información de nuestra memoria se conoce como evocación y es fundamental para el aprendizaje.

Al escribir este artículo tenía un dilema: ¿incluyo un apartado sobre la memoria? Como estás leyendo, ha ganado el sí. ¿El motivo? La mayoría de estrategias de aprendizaje efectivo se apoyan en el funcionamiento de la memoria. En línea con la filosofía que planteaba Pablo en su artículo ¿Enseñar conceptos o enseñar a pensar?. Si conoces el funcionamiento de la memoria podrás crear tus propias estrategias para aprender de forma efectiva.

El funcionamiento de la memoria

La memoria es el sistema que nos permite aprender. Podemos diferenciar tres partes. La memoria perceptual, la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo. Para aprender algo, lo primero es que la información pase por la puerta de entrada: la memoria perceptual. Segundo, para ser consciente de esta información y poder aprenderla, tienes que prestarle atención. La información pasa a la memoria de trabajo. Tercero, para codificar la información necesitas conectarla con ideas previas. Aprendemos conectando información, no mediante datos aislados. Recuerda: nuestra memoria se parece más a un jardín que a un disco duro. Cuarto, las conexiones ya se encuentran en nuestro “almacén”: la memoria a largo plazo. Ahora tienes que ser capaz de recuperar la información. Si no está en tu memoria de trabajo, no podrás utilizarla. Este proceso de recuperar la información se conoce como evocación. Si has conseguido conectar bien la idea (codificarla), recuperarla será mucho más sencillo.

La foto explica mejor el proceso. De la memoria sensorial a la memoria de trabajo cuando le prestamos atención. De la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo, cuando codificamos la información creando conexiones. Y de nuestro “almacén” a nuestra memoria de trabajo cuando evocamos.

Aprendizaje compuesto

El interés compuesto es una de las ideas más transformadoras que alguien puede conocer. Si la paciencia y la exponencialidad se juntan, surge la octava maravilla. Aplicada al aprendizaje: el aprendizaje compuesto.

Si aprendemos conectando, cuando más aprendes más fácil es aprender porque cuentas con más potenciales conexiones en tu memoria. Efecto Mateo. “Porque a todo el que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. Si cuidas tu jardín del conocimiento y lo nutres a diario, aprenderás más y ese aprendizaje te facilitara aprendizajes futuros. Es un círculo virtuoso: cuanto más aprendes, más fácil es aprender. Desarrollar el hábito de aprender puede convertirte, con el tiempo suficiente, en un experto en casi cualquier materia o habilidad.

Aprende enseñando

Si buscas aprender en el diccionario, puedes leer en una de sus acepciones: «Enseñar, transmitir unos conocimientos». Si te paras a pensarlo, tiene bastante sentido. Para enseñar algo tienes que entenderlo en profundidad. Entender pasa por conectar los nuevos conceptos con conocimientos previos. En otras palabras, enseñar es aprender.

Mención especial en este apartado al Premio Nobel de Física, Richard Feynman. El profesor Feynman fue conocido por su excelente capacidad de explicación, ganándose el apodo de “el Gran Explicador”. Uno de sus biógrafos dió a conocer su forma de entender los difíciles conceptos de la física teórica, acuñando la técnica de Feynman. No profundizaré en ella aquí pero tienes este artículo por si quieres conocerla mejor. Feynman, bajo la máxima de “si no puedes explicarlo de forma sencilla, no lo entiendes lo suficientemente bien”, creía que enseñando de forma sencilla podemos aprender casi cualquier cosa.

Uno de los motivos por los que escribo en Internet es porque me fuerza a aprender. Este fragmento de una de las últimas ediciones de Aprendizaje Infinito lo resume a la perfección: «Escribo para saber, no porque sepa. Es en el proceso, donde me acerco a comprender. Es en el proceso donde encuentro las lagunas y defino mi círculo de competencia. El papel, más difícil de engañar que la memoria, es mi fiel aliado. Escribo como forma de destapar mi propia ignorancia. Veo mis límites y, en cada edición, trato de ampliarlos.» Enseñar, en mi caso a través de la escritura, es una de las formas más efectivas de aprender.

Aprendizaje Infinito

He intentado recoger en este artículo (espero que con éxito) ideas para mejorar tu forma de aprender. El aprendizaje no acaba aquí. Nunca acaba. Es un juego infinito: el juego del Aprendizaje Infinito.

Internet está lleno de recursos gratuitos a tu disposición. Te lanzo mis recomendaciones. Si quieres profundizar todavía más en el fascinante mundo de aprender a aprender, desde El Rincón de Aquiles preparamos esta guía gratuita. Si eres más de conversaciones, hace unos meses charlamos con Pablo. También tienes más de 100 episodios en los que sumergirte. Y si quieres leer mis aprendizajes semanales, Aprendizaje Infinito es tu lugar.

Gracias a Pablo por abrirme las puertas de tu casa. Cierro con este mensaje: tanto si te animas a profundizar en mis proyectos como si no, nunca dejes de aprender.

Sergio -.

Nota: puedes escuchar a Sergio en el episodio 12 del podcast en el que hablamos sobre pensamiento crítico, falacias y sesgos cognitivos.


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