¿Nunca has interpretado que un enunciado vago te define como crees que eres? 

¿Qué tienen en común la astrología, la adivinación y algunos tests de personalidad como el MBTI (o el test de las 16 personalidades)? Todos ellos explotan el efecto Barnum (o efecto Forer), un tipo de sesgo cognitivo conocido en psicología, para convencernos de que las afirmaciones generadas se aplican específicamente a nosotros mismos, por ejemplo, como leer el horóscopo y darse cuenta de que es exactamente como nos vemos a nosotros mismos.

Aunque la mayoría sabemos que los horóscopos se escriben para las masas, no podemos evitar sentir que están destinados para nosotros. ¿De dónde viene el efecto Barnum y cómo se utiliza hoy en día?

Efecto Forer o efecto barnum

La validación de un instrumento de evaluación o una reseña de la personalidad por medio de la validación personal es un procedimiento falaz que presupone la objetividad de la autoevaluación” – Forer

Empecemos por una breve explicación. El efecto Barnum define nuestra tendencia a creer en descripciones de personalidad generalizadas y tomarlas como descripciones precisas de nosotros mismos. Preferimos creer en declaraciones positivas sobre nosotros mismos, especialmente si incluyen una referencia para un evento futuro deseable

El efecto Barnum, como sesgo cognitivo, fue descubierto por el psicólogo Bertram Forer en 1948 cuando realizó un experimento sobre la falacia de la validación personal. (detalle) ¿Por qué tendemos a validar nuestra personalidad?

En su estudio, a los estudiantes se les hizo una prueba de personalidad y se les dijo que cada encuesta sería evaluada por separado y que el mismo Forer les proporcionaría feeback. Sin embargo, Forer les dio el mismo feedback a todos con un párrafo lleno de declaraciones muy generalizadas.

Una vez que los estudiantes recibieron sus comentarios, calificaron la precisión de sus perfiles en una escala de 0 (pobre) a 5 (perfecto). Los resultados mostraron que la calificación media de precisión fue de 4,3 sobre 5 . Por lo tanto, casi todos los estudiantes tomaron los comentarios de Forer como descripciones precisas de su personalidad, para ellos única.

Aquellos estudiantes, como la mayoría de nosotros, dirían él típico «a mí me funciona». Y la realidad es que el efecto Forer siempre funciona. Nos funciona hoy a nosotros, y les ha funcionado a nuestros antepasados desde hace 2000 años…

Un tablero descubierto en unas cuevas de Croacia data de hace 2000 años la existencia del horóscopo. Imagen

De hecho, este experimento ha sido demostrado en muchas más ocasiones (estudio, estudio, estudio, estudio), y parece ocurrir sin importar la edad, experiencia o rasgos de personalidad (estudio, estudio, estudio).

El efecto Forer se trata de un sesgo bastante universal. Se ha observado que ocurre en personas de muy variadas culturas y zonas geográficas. Al final, lo que parece es que los seres humanos usamos todo cuanto conocemos del mundo exterior para definir nuestra identidad y evadirnos de lo que sentimos. Cuando no conseguimos hacer frente a nuestra realidad, utilizamos mecanismos de defensa como este.

Vemos el mundo como somos

Hay varios aspectos del efecto Barnum que influyen mucho en nuestras vidas. Desde la forma en la que elegimos usar nuestras redes sociales, hasta las cosas que queremos leer y aprender. Pero fíjate que en cualquier ejemplo que decidas observar, el efecto Forer siempre utiliza estos tres factores que lo refuerzan: ​​

  • Creer que el análisis se aplica sólo a uno mismo y, por lo tanto, extraes tu propio significado de los enunciados.
  • Confiar en la autoridad del evaluador. Uno de los sesgos que tenemos como humanos es que confiamos en la autoridad de los demás por defecto hasta que no se demuestra lo contrario. El conocido, sesgo de veracidad. (estudio)
  • Enumerar principalmente rasgos positivos, y cuanto más favorables o positivos sean los enunciados, mayores probabilidades hay de que aceptemos las descripciones. (estudio

Somos muy propensos a tomar información que podamos relacionar con nosotros mismos y conectarla con los sucesos de nuestra vida diaria. Creemos en la información que coincida con nuestras expectativas mientras ignoramos las partes que no lo hacen. 

Los horóscopos existen desde hace al menos 2000 años. Y seamos realistas, es probable que sigan existiendo durante mucho tiempo más, al menos mientras las personas necesitemos sentirnos tranquilos y felices con nosotros mismos.

Cuanto más inestable es nuestra situación en la vida, más nos podemos llegar a autoengañar tratando de mantener a flote nuestro autoconcepto, y con ello, nuestra autoestima. Como se suele decir, no vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos.

¿Qué podemos hacer con nuestra tendencia a la validación personal?

Considerando el impacto que tiene en nuestra toma de decisiones y razonamiento, vamos a ver algunas formas de evitar el efecto Barnum tanto como sea posible.

  • Primero, desconfiar siempre de las declaraciones vagas que puedan aplicarse a cualquier persona.
  • Cuestionar la autoridad de las fuentes que consumes. ¿Se puede confiar en el autor? ¿Cuál es su nivel de experiencia en el dominio que está explorando actualmente? ¿Cuál es su historial a la hora de ofrecer predicciones precisas?
  • Y prestar atención al contenido de las declaraciones en sí. El efecto Barnum se alimenta de nuestra necesidad de aprobación mediante el uso de declaraciones en su mayoría positivas, salpicadas de algunas negativas para dar credibilidad. Observa los enunciados y presta mucha atención al equilibrio entre los enunciados positivos y negativos.

No entender nuestra personalidad nos suele llevar al autoengaño producido por los objetivos que el mundo pone sobre nosotros. Debido a que evitamos a toda costa una baja autoestima mediante refuerzo negativo, sino logramos mantenerla mediante el logro de nuestras metas y deseos, tendemos a distorsionar la realidad.

¿Mi recomendación? En mi experiencia y aprendizajes, la mejor manera de entenderse mejor a uno mismo sigue siendo dedicar tiempo a la reflexión, escribir, aprender algo nuevo y ser creativo.

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