Buscar tu camino

La Psicología de Conocerse a Uno Mismo y los Objetivos de Año Nuevo

«Cuando un hombre no sabe hacia donde navega, ningún viento le es favorable»

Séneca

Una de las principales causas de infelicidad y insatisfacción es la incoherencia. Porque puedes tener un trabajo en el que estás cómodo, ganas dinero y creces profesionalmente, pero quizás sientes que hay una separación entre lo que eres y tu trabajo. Alinear nuestro trabajo con nuestras pasiones es la solución.

William Barcley decía que había dos momentos clave en la vida: el primero, cuando nacías, el segundo, cuando descubrías por qué. Tu propósito es tu por qué, pero mi opinión es que no lo descubres, lo creas.

Hoy vamos a analizar la psicología detrás de los objetivos de año nuevo y la razón porqué no se cumplen.



La fantasía de los objetivos

Todo el mundo está hablando de todos estos nuevos hábitos que van a empezar implementando en 2020. Porque si en 2019 no estaban viviendo su vida real, en el 2020 van a ser su verdadero yo…

A pesar de que la mayoría de estos objetivos de año nuevo nunca se cumplen, esto no detiene a la gente de seguir fantaseando con ser una version reinventada de sí mismos. En concreto, en este estudio se mostró que el 88% de las personas fracasa en sus objetivos de año nuevo.

No pretendo ser un ‘hater’ respecto a este hecho o tipo de pensamiento. Pero generalmente no funciona por la siguiente razón:

Cuando los seres humanos pensamos en nuestro «yo futuro», parece que activamos las mismas zonas cerebrales que cuando pensamos en otras personas. Así que, de alguna manera, vemos nuestro «yo futuro» como alguien totalmente diferente.

Si hoy tienes la fuerza de voluntad para hacer frente a ciertos obstáculos, asumirás que esa version futura no tendrá que hacer frente a esos mismos obstáculos.

La tasa de fracaso es lo suficientemente alta como para que nos demos cuenta de que el fallo reside más en el método y no en la persona. Necesitamos hacer las cosas de forma diferente.

Mr Pipo Dunning kruger.svg
efecto Dunning-Kruger

Pero la razón por la que estamos preparados para intentarlo es porque, cuando se trata de nuestras habilidades, todos sufrimos el sesgo cognitivo de la superioridad ilusoria, más conocido como el efecto Dunning-Kruger.

En realidad pensarás que puedes tener éxito a pesar de haber fracasado antes y no haber aprendido nada del fracaso, porque estamos preparados para atribuir ese fracaso a todo tipo de causas externas.

El mismo sesgo cognitivo te hace confiar en que tendrás éxito donde otros fracasaron porque creemos que nuestra fuerza de voluntad y disciplina son más fuertes y mejores que las de la mayoría de las personas.

A largo plazo un objetivo es irrealizable. Porque con el tiempo nos generará una mayor disonancia cognitiva entre quienes somos y qué hacemos.



(1) Construye un propósito

Crea tu propósito

Hablar de propósito suena místico y poético, algo alejado de la practicidad del mundo moderno. Pero tener un propósito es más importante que nunca.

En un mundo cada vez más global y competitivo (la era del emprendimiento), ya no podemos depender de una corporación ni del gobierno para protegernos. Sin un propósito claro, irás a la deriva, seguirás los convenios sociales y, finalmente, sentirás un vacío interno.

Todo vacío busca llenarse, y en ausencia de un sentido claro, recurrirás a actividades que te mantienen constantemente ocupado y en movimiento, cada vez más rápido, sin una dirección predefinida.

La vida de la mayoría no se guía por la elección, sino por la inercia. Lo que percibimos como pereza es con frecuencia falta de claridad. Si no sabes quién eres ni a dónde vas es fácil dejarse arrastrar.

El propósito es algo más relacionado con la identidad que con los deseos. Muchas de las cosas que envi­diamos no las deseamos en realidad, y simplemente las buscamos para elevar nuestro estatus social. Ser un alto ejecutivo suena atractivo, pero muchos odian sus trabajos y su vida.

«Recuerda, nunca lograrás las recompensas que otros han tenido sin realizar los mismos esfuerzos. No es razonable pensar que podemos obtener algo sin pagar su justo precio. Los que han logrado algo no tienen ventaja sobre ti, porque ellos tuvieron que pagar un precio. Siempre es nuestra elección si deseamos pagar el precio por alguna recompensa.»

Epicteto

Cuanto más tiempo te encuentras en tu zona de confort, más se ralentiza tu desarrollo personal, hasta llegar al punto de detenerse por completo.

Uno de los primeros pasos que debes dar para construir tu propio camino es, precisamente, ir deshaciéndote de los miedos y prejuicios que te paralizan y te impiden perseguir tus metas, para empezar un viaje.

Pero un viaje… ¿a donde?


(2) Recupera tu singularidad

Esto es especialmente importante ahora que comienza un nuevo año, un año en el que tienes la posibilidad de lograr los objetivo que deseas.


(3) Adopta un locus de control interno

En psicología se utiliza el término locus de control para explicar cómo las personas interpretan lo que les ocurre en la vida.

locus de control

Los que tienen locus de control externo perciben sus resultados como el fruto de circunstancias sobre las que no tienen poder: decisiones de otros, situación familiar, azar… Estas personas son fáciles de identificar. Se quejan por todo y culpan a los demás: su familia, los políticos, el modelo económico… todo debe cambiar, menos ellos. Es una mentalidad de víctima.

Las personas con locus de control interno interpretan su situación como el resultado de sus propias acciones y decisiones. Valoran el esfuerzo, la habilidad y la responsabilidad personal.

Por supuesto el azar juega un papel relevante en nuestras vidas, pero la mente depende mucho más de la conducta que de la suerte.

Los que creen que el azar es la causa principal de la enfermedad (locus de control externo) tienen peores hábitos (estudio). ¿Para qué esforzarse si estamos a merced del destino?

Intenta siempre adoptar un locus de control interno. Ignora todo lo que está fuera de tu control pero hazte 100% responsable de aquello que puedes cambiar. Tus decisiones tienen más importancia que tus circunstancias.

Generalmente no somos conscientes de nuestras creencias. El primer paso es analizar tus pensamientos, conductas y resultados. A partir de ahí, diferencia entre lo que puedes cambiar y lo que no. Pregúntate si tus comportamientos están alineados con tus objetivos, si hay algo más que podrías cambiar, si estás conforme con tu identidad.


(4) Clarifica tus objetivos

La mayoría vive gran parte de su vida actuando de manera impulsiva. Imitan a los demás y toman decisiones basadas en su estado emocional, en lo que les apetece en cada momento.

Por el contrario, tener objetivos claros te permitirá usar tu propósito como guía, en vez de tus apetencias. Tomarás decisiones en base a tu objetivo a largo plazo, independientemente de tu estado mental inmediato.

El siguiente paso es escribir tus objetivos. Como decía Stephen King: «Escribo para saber lo que pienso«. Como mencioné en este artículo, el hecho de poner en papel nuestros objetivos los clarifica y los hace más reales, aumentando nuestro compromiso. En este estudioaquellos que escribían sus objetivos los alcanzaban en mayor medida que quienes simplemente los mantenían en la cabeza.


(5) Experimenta

«La vida en si es un experimento, y cuantos más experimentos hagas en tu vida, mejor» .

Ralph Waldo Emerson

Obviamente todos estamos sujetos a las mismas leyes físicas y biológicas, pero cada uno de nosotros tenemos particularidades que nos hacen realmente únicos.

Todos nos pasamos los primeros años de nuestras vidas experimentando. Obviamente no lo llamábamos así, ni teníamos un proceso muy riguroso, pero eso era lo que hacíamos; y gracias a eso aprendimos a caminar, a andar en bici, a saber qué alimentos nos gustaban y cuáles no, qué excusas funcionaban bien con nuestros padres y cuáles no…

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En algún momento sin embargo, coincidiendo generalmente con la «escolarización», dejamos de auto-experimentar, y empezamos a tomar como válido lo que los profesores (las «autoridades») nos enseñaban.

Los comportamientos de obediencia y sumisión se recompensan (regurgita lo que aparece en los libros de texto y obtienes buenas notas y reconocimiento), mientras que los comportamientos que desafían la autoridad se penalizan (cuestiona lo que te enseñan o colorea fuera de las líneas y recibirás una reprimenda).

Obviamente esto hace que cuando ya somos mayores, nuestra capacidad para cuestionar y testear la validez de las premisas sobre las que basamos nuestras decisiones es prácticamente inexistente. Nos creemos aquello que aparece en los medios y punto.

Algunas recomendaciones para desarrollar tus propios experimentos:

  • Selecciona cosas sencillas que puedas medir fácilmente. Desarrolla una métrica por ejemplo de 1 a 5, para poder registrar la información de una manera consistente y medible.
  • Toma mediciones durante varias semana. Una medición de 2 ó 3 días no es concluyente.
  • Cambia sólo una variable de cada vez. Si combinas muchas variables no sabrás a qué atribuir los cambios.

Algunos experimentos:

  • ¿Tienes problemas para dormir?
  • ¿Crees que el ayuno intermitente es perjudicial o que no estás adaptado?
  • ¿Cuántas habilidades nuevas estas aprendiendo?
  • ¿Has entrenado alguna vez la fuerza?
  • ¿Has probado a establecer espacios de tiempo concentrados y profundos sin distracciones?

No importa tanto el objetivo como la forma en la que lo logras.

Además, a medida que aprendes y experimentas, tus preferencias cambian, y lo que antes te motivaba quizá ahora no lo haga tanto, y esto es válido. O simplemente surge una oportunidad en tu camino que antes no estaba presente y te hace replantear tus objetivos.



Conclusiones: empieza tu camino

La verdadera revolución comienza en la mente. El viaje más largo no empieza con el primer paso, sino con la idea de hacer el viaje. Márcate un objetivo claro y progresa poco a poco. Para muchos la mente es su peor enemiga, pero puedes transformarla en tu mejor aliada.

  • Mira hacia adentro. ¿Cuales son tus intereses reales? ¿Cuales son tus motivaciones? No estes influenciado por las expectativas sociales.
  • Mira hacia afuera: ¿Cómo puedes aplicar esto para ayudar a otros? Plantéatelo como un negocio ¿seguirás con ello?
  • Ahora: empieza. Tendrás que refinar tus ideas, pero a través de la acción, no de la contemplación.

Dar respuesta a estas preguntas te ayudará a decidir qué rumbo tomar en tu vida.

Sin embargo, cuando estás sumido en la rutina del día a día es fácil olvidarse de estas preguntas, ya que la tendencia es moverse en piloto automático

Los días son muy largos, y los años muy cortos. Recuerda que la diferencia entre lo que quieres ser y lo que eres es lo que haces.

¡Feliz año nuevo!

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Y tú, ¿cual es tu visión al respecto? Seguro que tu experiencia o preguntas puede ayudar a otras personas, cuéntamelo en los comentarios y completamos el post. Siempre contesto 😉


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