Pocas características son tan decisivas a la hora de marcar el devenir de nuestra vida como la inteligencia. Y aunque todos compartimos una intuición de que realmente hay algo llamado “inteligencia”, ¿sabemos en qué consiste exactamente? ¿Sabemos medirla?

Para medir la inteligencia hemos inventado el cociente intelectual (CI) como un factor común de inteligencia general. Sin embargo, a pesar de poder medir algo… ¿Sabemos qué significa el cociente intelectual y qué habilidades mide? De eso trata el artículo de hoy.

Los primeros intentos de definir la inteligencia

Imagen de Alfred Binet
Alfred Binet

Entre finales del siglo XIX y principios del XX, apareció la necesidad de hallar una definición consensuada de la inteligencia, para que todos los investigadores trabajaran bajo el mismo concepto. Pronto acordaron que la inteligencia no es algo observable, sino algo que se infiere. Por ello, empezaron a trabajar en medir la inteligencia, más que describirla:

  • La primera aproximación psicométrica fue en 1884. Francis Galton abrió un laboratorio en el que valoraba los tiempos de reacción para discriminar entre estímulos auditorio y visuales. Galton pensaba que existiría una correlación entre las capacidades sensoriales simples y la inteligencia de una persona. Es decir, él pensaba que la eficiencia del sistema nervioso en procesos simples estaría relacionado con la inteligencia general.
  • Después, Alfred Binet fue el pionero de los famosos test de inteligencia, siendo llamado por el gobierno francés para crear una herramienta que pudiera identificar a los niños con dificultades de aprendizaje. Estos test fueron pensados para dar a estos niños el apoyo extra que necesitaban, e incluían procesos superiores (lenguaje, razonamiento, etc) porque pensaba que era más representativos de las funciones intelectuales naturales que las capacidades sensoriales más simples de Galton..
  • Más tarde, fue el famoso psicólogo Spearman quien pensó que en lugar de habilidades mentales separadas, había un factor de inteligencia general que hace que las personas tengan buena actuación conjunta en distintos test cognitivos.

¿Qué consiguieron en estos años?

Gracias a ellos, y algunos científicos más, durante el siglo XX se fueron creando diferentes test de inteligencia aportando baterías de pruebas que miden distintas capacidades (como una matriz de imágenes en secuencia, razonamiento verbal, conocimientos, velocidad de procesamiento, tiempo de reacción, etc.) Con los resultados de esas pruebas se realizaba un análisis factorial entre ellos, y se mostraba una correlación en el resultado de todas estas dimensiones.

Aquí nace lo que llamamos factor G (factor general de inteligencia), un factor subyacente a todas las habilidades mentales.

El factor de inteligencia general (G)

El factor G estaría formado por factores que correlacionan entre sí como la velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, organización perceptual, comprensión simbólica y verbal, etc. Por lo tanto, los modelos factoriales que inventaron, intentan detectar la lógica interna que subyace tras las correlaciones entre habilidades.

¿Cómo podemos conceptualizar todo esto en un constructo? ¿Cómo sabemos si la medición parcial de unos test en un papel se corresponde con la complejidad de las capacidades de las personas?

Es más intuitivo si pensamos en habilidades físicas. Por ejemplo, la fuerza  muscular debería correlacionar positivamente con otras habilidades físicas como velocidad en un sprint, capacidad pulmonar, etc. Podríamos denominar un factor fitness común a las habilidades atléticas. El factor G sería como un factor de fitness cerebral, aunque no sabemos qué es. Sí sabemos que puede existir un CI, un factor G, pero no entendemos qué son. Podría ser velocidad de procesamiento, cerebros más rápidos y con capacidad de computar mayor cantidad de información, o bien conexiones neuronales entre lóbulos mas eficientes.

Por lo tanto, el cociente intelectual (CI) no dejaría de ser el potencial general del sistema nervioso generado por las interacciones entre genes y ambiente, pero medido en un test, y eso tiene una serie de problemas de base. El CI no es lo mismo que la sabiduría o el pensamiento crítico.

Lo que mide el CI son procesos más simples, con menos contexto. 

Ironicamente, Alfred Binet ni si quiera pretendía que un test midiera inteligencia de una persona:

«No permitirá la medición de la inteligencia porque las características intelectuales no son idénticas y por consiguiente no pueden medirse tal como se mide una superficie»

El CI de una persona es un invento de los seres humanos pero no es algo que exista. Si cambias el test, cambiará el CI. Cambias de examinador, el día de la prueba, el estado de humor o el nivel de alerta del, y cambiará el CI. 

¿Qué es un test de inteligencia?

Desde que Binet diera sus primeros pasos en la creación de un test para identificar y separar a los alumnos con deficiencias cognitivas, las herramientas psicométricas se han convertido en un buen negocio.

Básicamente el CI es la puntuación que expresa el resultado obtenido en un test de inteligencia, teniendo como referencia los resultados logrados por un grupo de individuos que son representativos del perfil con el que comparamos a esta persona (normalmente los habitantes del mismo país). 

El cociente intelectual no es sinónimo de inteligencia, sino un indicador de esta que describe el rendimiento intelectual de un individuo, en un test y un momento concreto, en comparación a otros.

A pesar de que el factor CI nos ayuda a comprender el modo en el que se articula nuestra actividad cognitiva, o como funcionamos en nuestro día a día, hay que tener siempre en cuenta los factores que influyen en las pruebas:

  • Primero, el contexto en el que se realiza. La puntuación del CI es resultado de todo aquello que ocurre mientras la prueba en el que pueden influir muchas otras cosas como el nivel de energía, el sueño, el calor, etc.
  • Segundo, el peso de factores no intelectuales. Hay personas con tendencia a ponerse más nerviosa en exámenes, y también otros casos de profecías autocumplidas.
  • Y tercero, la distribución estadística del test dependen de la muestra (o población) sobre los que se calculen.

Para poder interpretar el CI primero se fija el estándar en 100 y se expresan las distribuciones obtenidas en una campana de Gauss (una representación gráfica simétrica con forma de campana de un grupo de datos, que se reparten en valores, altos, medios y bajos). Los test de inteligencia están diseñados para que el CI de 100 sea la media, de modo que una puntuación de 105 significa un rendimiento mejor que la mayoría, o una de 98, peor que la mayoría.

Capacidad predictiva del CI

Cuanto más se aleje una puntuación de los límites marcados, más se reducirá la frecuencia con la que esa puntuación aparece en la población de referencia. Por ejemplo, obtener un CI de 135 significa haber rendido mejor que más del 99% de la población.

Por tanto, el CI no expresa directamente lo que una persona puede o no puede hacer con su inteligencia, sino el lugar que ocupa en la distribución normal de puntuaciones.

Dicho esto, no existe un único test capaz de captar el nivel de inteligencia de forma abstracta, pero si existen varios con diferentes objetivos:

imagen sobre matrices de Raven
  • El test de Wechsler mide las capacidades verbales y de ejecución, lo que se traduce en: velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, razonamiento fluido, etc. Con este test se obtienen tres puntuaciones: un CI verbal, un CI de ejecución y un CI global o total.
  • La escala de inteligencia de Stanford-Binet se utiliza especialmente para diagnosticar deficiencias en el desarrollo intelectual de niños o para detectar altas capacidades, poniendo a prueba el conocimiento, razonamiento cuantitativo, procesamiento visual-espacial, memoria de trabajo y razonamiento fluido.
  • Las matrices progresivas de Raven es una prueba que consta de una sola pregunta, por lo que mide un aspecto muy específico de la cognición, razonamiento inductivo y velocidad de procesamiento.

¿Para qué sirven estos test en la actualidad? Un ejemplo de ello es Mensa, el club internacional que agrupa a personas con un CI superior al del 98% de la población. Para entrar te piden realizar, al menos en España, una prueba de matrices progresivas de Raven en un tiempo limitado.

Aunque las pruebas de inteligencia están protegidas por derechos de autor, Mensa te permiten conocer las posibilidades de ingresar en su asociación realizando test parecidos. Te dejo aquí este enlace a los test de CI.

La capacidad predictiva del CI

Visto lo anterior, el cerebro humano es lo suficientemente complejo como para no poder medir la inteligencia con un único factor, pero los estudios si que muestran consistentemente que el CI predice el éxito laboral, académico y económico de las personas. (estudio, estudio, estudio, estudio, estudio) Por ejemplo:

  • Se ha visto que las personas con mayor CI acceden a las carreras más difíciles.
  • Hay (aunque ligera) relación entre el CI y las clases sociales.
  • Las personas con mayor CI tienden a ser menos religiosas, más liberales y menos conservadoras. (estudio)
  • La relación del CI con la felicidad se debe a la mayor capacidad para realizar mejores elecciones en la vida, lo que determina un mayor bienestar subjetivo al rodearse de un mejor entorno socioeconómico. 
  • Un reciente metaanálisis de más de 600.000 participantes ha mostrado que la educacion es el elemento que permite elevar la inteligencia de un modo mas consistente y estable en el tiempo (puede aumentar hasta 5 puntos el CI). (estudio)

Dicho esto, el cociente intelectual está fuertemente relacionado, probablemente más que cualquier otro rasgo humano medible, con muchos resultados educativos, laborales, económicos y sociales importantes. Su relación con el bienestar y el rendimiento de los individuos es muy fuerte en algunos ámbitos de la vida (educación, formación militar), moderada pero sólida en otros (competencia social), y modesta pero consistente en otros (apego a la ley).

Además, el cociente intelectual genera mucha polémica porque se politiza. Es algo incompatible con la noción de igualdad porque significa admitir diferencias biológicas base que harían de la desigualdad algo natural y no algo socialmente construido.

Ser inteligente y sabio significa tener una profunda comprensión de la vida, conlleva automonitorización, reflexión y ser capaz de ver lo bueno y lo malo de las cosas. De hecho, un cerebro con un alto CI destaca sobre los demás siempre que exista un ambiente con oportunidades intelectuales. En un ambiente sin oportunidades de desarrollo intelectual, ningún cerebro en realidad destaca mucho.

Lo que más afecta al CI seguramente sean los niveles sociales, mientras que dentro de un mismo nivel social, las diferencia genéticas expliquen mejor la variabilidad del CI.  La heredabilidad de las diferencias en CI se hace más notoria con la edad. Nuestra biología se hace más importante en nuestro comportamiento a medida que se estabiliza nuestra vida, y la educación con los padres tiene un peso bastante pequeño. (estudio, estudio, estudio)

Cuando hablamos de CI estamos viendo tendencias colectivas, no ideas aplicables a cada individuo. Más allá de seguir aprendiendo cada día, exponerse a retos y cultivar nuestra curiosidad humana, se conocen pocas formas de entrenar y medir la inteligencia.

Más que preguntarnos si somos inteligentes e intentar medirlo en un test estandarizado, creo que deberíamos preguntarnos de qué modo somos inteligentes cada uno.